MANZANILLO, COLIMA. En un golpe contundente al tráfico internacional de fauna marina, el Juzgado Primero de Distrito en Materia Penal del Estado de Colima dictó una sentencia condenatoria en contra de un individuo que intentó exportar ilegalmente un cargamento masivo de más de dos toneladas de aletas de tiburón de especies protegidas. El destino final de la mercancía era el mercado negro en Filipinas.
Tras un meticuloso proceso penal impulsado por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la cual actuó en calidad de víctima y coadyuvante del Ministerio Público de la Federación, se determinó el grave daño ambiental ocasionado. El juez federal dictó las siguientes medidas punitivas contra el responsable:

Pena privativa de la libertad: Dos años y ocho meses de prisión, Sanción económica: Una multa directa por la cantidad de $73,168 pesos mexicanos, Reparación del daño ambiental: Un pago obligatorio por un monto total de $4,079,387 pesos.
Pérdida de derechos: Suspensión de derechos políticos y civiles, junto con una amonestación formal, Decomiso definitivo: Incautación total de la mercancía que permanecía bajo resguardo.
Intercepción en el Puerto de Manzanillo
De acuerdo con los informes de la Profepa, el cargamento ilícito consistía exactamente en 2,200.5 kilogramos de aletas deshidratadas. El producto se encontraba camuflado y almacenado dentro de un contenedor en el puerto interior de Manzanillo, uno de los nodos de comercio marítimo más importantes del país y que constantemente es vigilado para frenar este tipo de actividades criminales.

